Play It Cool Boy

Lester with saxophone and Pork Pie hat

Hoy se emplea de manera un poco frívola la palabra cool como sinónimo de “genial”, “fantástico”. El término es el opuesto agradable de hot –caliente– muy diferente de cold –frío– que tiene muchas connotaciones desagradables.

Aunque posteriormente cool, como término para un estilo de jazz que surgió tras el bebop, ha sido más asociado con la música de Miles Davis, Lee Konitz, Lennie Tristano y Dave Brubeck, fue sin duda Lester Young –saxofonista tenor relacionado con la época de los grandes orquestas swing (solista estrella con el big band de Count Basie a principios de los años ’40)– el músico que introdujo y encarnó en su música y su comportamiento el concepto de cool. Con su forma de vestir (incluyendo su famoso pork-pie hat y gafas de sol bajo los focos de los clubs y auditorios), su costumbre de tocar el saxo teniendo el instrumento en posición casi horizontal y hablando una jerga de elaboración propia (palabras como hip, cool, dig) que nadie en principio entendía, pero que luego llegó a ser el vocabulario de los hipsters, Lester –un hombre delicado y ultra-sensible– desarrolló toda una estrategia para protegerse contra agresiones y actitudes racistas.

En la vernácula cultural norteamericana tradicional, el individuo cool es una persona solitaria que nunca pierde los nervios, una persona con autoridad que controla la situación como Humphrey Bogart en las películas noir o John Wayne en los westerns.

En el jazz y entre artistas norteamericanos, el artista cool no es un solitario, pero sí un personaje tranquilo que logra calmar los ánimos con su autocontrol, y anima a la participación en el acto ritual y colectivo de la música, la danza y la poesía oral. Una herencia de la cultura yoruba de África, donde el equivalente de cool es baalim que significa “relajado”, “delicado”. Palabras perfectas para describir el fraseo fluido, con el swing implícito, casi perezoso, de Lester Young.

 

 

Del curso “Arquetipos del sueño americano. La historia del jazz y el musical de Broadway”  https://www.facebook.com/wesseltordenskjald

Cuando la música negra y la inmigración ruso-judía pusieron en escena el sueño americano

Un curso/taller socio-musical que impartiré en el Centro Sefarad Israel, Mayor 69, Madrid del 30 octubre al 18 diciembre 2013 (todos los miércoles).

Como historiador de jazz e investigador de lenguajes de  transmisión oral, llevo muchos años estudiando los orígenes de la música popular norteamericana y su papel en el desarrollo de la sociedad que la creó. Algunas de mis conclusiones son las siete siguientes, que servirán como base para el curso:

·       El nacimiento de EEUU como nación con identidad propia –que no se lleva a cabo hasta entrado el siglo XX– difícilmente se imagina sin el telón de la revolución industrial que también tuvo consecuencias de largo alcance para la producción musical.

·       El nuevo mundo había que construirlo. Hacerlo, no describirlo. La palabra iba a remolque de la actividad física y cogía sus ritmos – a menudo bruscos y mecánicos. La palabra escrita y la distancia de la reflexión permanecían al “viejo mundo”  de jerarquías y herencias.

·       La cultura norteamericana es de constitución popular. La cultura popular es una cultura de transmisión oral y casi por definición democrática.

·       La llegada masiva de inmigrantes judíos ashkenazi a finales del siglo XIX-principios del siglo XX, debido a los pogromos rusos, ayudó a vertebrar el país naciente: monopolizando todos los eslabones de la producción musical, apropiándose los actores, músicos y cantantes judíos  mediante “blackface” del papel del negro y creando los songwriters judíos un cancionero y un teatro musical de inspiración afro-americano crearon la necesaria mitología nacional.

·       La oralidad de las tradiciones africanas y judías, han dejado su impronta en el sonido y la técnica de los instrumentistas y cantantes americanos y en las melodías y las letras de las canciones.

·       La fácil identificación de los judíos con otro pueblo víctima de la diáspora –- los esclavos liberados – y sus convicciones políticas pro-demócratas dieron a ellos un papel importante en el proceso de integración racial estadounidense.

·       El jazz, la comedia musical y el cine son sin duda las aportaciones norteamericanas más importantes a la cultura mundial.

 Estructura:
La estructura del curso es cronológica: seguiremos la evolución de la música americana desde principios del siglo XIX hasta la “generación del ‘68”, concentrándonos en canciones que se han convertido en “clásicos de la música popular” y “jazz standards”. Hay cuatro grandes capítulos y a cada uno dedicaré dos sesiones:
1. The promised land: 1820-1880, Buscando América
2. Tin Pan Alley: 1880-1929, Haciendo América
3. Canciones de Broadway y Hollywood: 1929-1955, This land is your land, this land is my land
4. The Heritage: Post 1963, Songs of protest, songs of love

Enfoque:
Mi enfoque es eminentemente antropológico: aunque vamos a escuchar muchísimas maravillosas canciones, interpretadas por los mejores artistas, y en muchos casos estudiar la letra y la música y conocer los autores de canciones especialmente significativas, no dejaré en ningún momento de verlas en una perspectiva socio-política. El siglo XX fue extremadamente turbulento y en EEUU el mundo del espectáculo era en muchos casos un campo de batalla más. Especialmente complicadas fueron las relaciones de amor-odio entre los afro-americanos y los judíos ya que, durante la época de los “minstrel shows” y el “vaudeville” los principales artistas blackface eran judíos. Es decir que entre dos pueblos marcados por la diáspora uno (los judíos) usurpaban el papel de los otros (los afro-americanos) con lo que esto significaría para cada uno en su lucha por ser aceptados como Americans. Al mismo tiempo muchos de los artistas judíos (casi todos de origen ruso) eran demócratas reconocidos que desempañaban un papel importante en la lucha por los derechos civiles de la raza negra. Hay cierta ironía en el hecho de que los compositores judíos –Berlin, Kern, Gershwin, Rogers, Arlen– con su sensibilidad musical klezmer se inspiraran en la música afro-americana para escribir composiciones que en turno servirían como inspiración para las más grandes interpretaciones de músicos y cantantes negros como Louis Armstrong, Coleman Hawkins, Ella Fitzgerald, Charlie Parker, Sarah Vaughan, Billie Holiday, Miles Davis, Sonny Rollins y John Coltrane.

Envíame un e-mail para inscribirte: pewessel@gmail.com

 Precio 100€ que se abonará en dos entregas mensuales de 50€.

The above course/workshop, which I have taught in various institutions and universities in Spain, is also available in English. I give a 1 ½  hour lecture on the same subject as well.  Send me an e-mail and I’ll give you an offer.