On Jazz & Poetry

Canibaal, International Spanish-language Arts and Literature Journal

Cartel 8 Canibaal y medio

Canibaal nº5 features articles by: Josep Ruvira, Antonio Sambeat, Jorge García, Jorge Carrión; Fiction by: Servando Rocha, Daniel Ortiz, Chema García; Interviews with: Javier Vercher, Álex Conde, Lydia Lunch; Poetry by: Peter Wessel, Roger Santiváñez, Carlos Cociña; Photos by: Coral Hernández, Gil Rigoulet, Antoni Porcar, Esther Cidoncha; Artwork by: Lydia Lunch, César Reglero, Jean-Michel Basquiat, Dinah Salama.

A Jam Supreme

Chevi, Peter y Javier vistos por Antonio SambeatEl 28 de octubre lanzamos con un recital en el Colegio Mayor Rector Peset en Valencia el número especial de la revista de arte y literatura “Canibaal” dedicado a Jazz&Bookstores. En diálogo musical con Javier Vercher (clarinete bajo) y Chevi Martínez (contrabajo) lei una selección de poemas de “Delta” y de “Polyfonías” además de un poema nuevo inspirado en Conques. Reproduzco abajo el texto de mi ensayo “Delta, una confluencia de coincidencias”, publicado en la misma revista.

DELTA, UNA CONFLUENCIA DE COINCIDENCIAS

Me encuentro en Conques –Concas– esa concha dentro de la que he percibido y grabado las coincidencias poéticas que confluyen en las polyfonías del libro-disco Delta. Es agosto, y en las últimas tres tórridas semanas subo y bajo entre la cava-galería de la librería Chemins d’Encre y mi casa en la parte alta del pueblo, justo al interior de las murallas.

Hoy por fin llueve. Una lluvia abundante y misericordiosa, tal vez en respuesta a las bellísimas voces de Mora Vocis – cinco viudas vestidas de negro riguroso – que anoche cantaron las polifonías de “Mater Dolorosa, mujeres ante la tumba” bajo los altos arcos románicos de la iglesia abacial de Sainte Foy. Habíamos decidido mi mujer y yo asistir a este último concierto del festival de música “Conques, la lumière du roman” antes de recibir la noticia, este domingo por la mañana, del fallecimiento de un querido amigo.

Una coincidencia significativa más.

Con el tiempo la voluntad de unidad y la aceptación de la multiplicidad me han convertido en un coleccionista compulsivo de coincidencias. He llegado a la conclusión de que la sensibilidad del artista le otorga la responsabilidad para identificar y hacer visible las coincidencias que de alguna manera nos familiariza con ambientes y situaciones que de otra forma nos hubieran alienado.

Lautréamont era capaz de ver la belleza en el « encuentro fortuito sobre una mesa de disección entre una máquina de coser y un paraguas ». La fuerza transformadora, la magia poética de Lautréamont, nos puede ayudar a comunicar con lo que nos parece extraño dentro y fuera de nosotros. Hay que saludar, no solamente a los desconocidos, pero también a lo desconocido. Hay que hablar con los niños y con los árboles, pero también con los drones. La familia de la creación existe, no a pesar de las diferencias, pero sí gracias a ellas. El trabajo del artista consiste en romper las superficies fosilizadas de las palabras, las imágenes y las armonías musicales para señalar nuevas asociaciones y coincidencias inesperadas.

El hecho de haber vivido cuatro diferentes vidas en cuatro diferentes culturas finalmente me ha obligado a admitir mi propia multiplicidad. Cuando quiero hablar o cuando empiezo a escribir no sé exactamente cuál de las cuatro culturas va a tomar la palabra.

En realidad, eso nos ocurre a todos: nuestro lenguaje cambia según hablamos con nuestros hijos o con nuestro notario y jugamos roles distintos –llevamos máscaras distintas– según la situación. Si no nos damos cuenta de ello es porque nuestro idioma –la máscara de los pensamientos y las emociones – en el caso de que sólo dominemos uno: el materno, hace creer que somos una persona –un individuo– con una sola voz.

Es para indicar la pluralidad de voces y culturas en mis poemas que los llamo “polyfonías”. No obstante, he añadido el calificativo de project – proyecto – para indicar que la presunta unidad de mi libro no es más que un deseo –un simulacro piadoso como todo arte, pero lejos de la realidad ya que la unidad no existe salvo como un deseo – un deseo muy bello y humano. Todos somos diferentes, cada uno es (o quizás debería decir cada uno somos) una mezcla de múltiples identidades.

Del mismo modo que tardé años en comprender la coincidencia que, hace 36 años, me hizo descubrir Conques, el lugar de mi segundo nacimiento, también me ha costado tiempo entender de dónde surgen mis cuatro idiomas, cuáles son los mecanismos que, en cada momento, deciden si le mot juste es francés, español, danés o inglés.

Hace trece años escribí “Un idioma sin fronteras”, mi primera polyfonía. Me habían invitado a leer unos poemas en Radio Exterior de España y, halagado y sin pensármelo dos veces, contesté que sí. Después de colgar el teléfono me di cuenta de que seguramente pensaban que tenía algunos poemas escritos en español, o por lo menos traducidos a este idioma. Después de todo, la función de Radio Exterior de España era el fomento y la preservación de la lengua española en el mundo.

Apurado, me puse a escribir un poema en esa lengua, pero al terminar el primer verso ya había empleado palabras de las cuatro culturas en las cuales, debido a una existencia nómada, me había formado: la danesa de mi infancia en el campo y mis primeros estudios en Copenhague; el francés de mi juventud rebelde en París, lengua que hablo con mi hija que nació allí; el español de mi vida de pareja y mi entorno desde hace más de treinta años (no olvidemos que el español es muy visceral y dentro del cuerpo no llega la luz, allí reinan las tinieblas) y finalmente la cultura americana del jazz, mi romance musical de toda la vida.

Dentro de mí
viven cuatro personas, each
with their own voice,
su propia
lengua,
sa propre langue.
Hver med sit eget sprog
og sin egen stemme…

La decisión de dar a mi poema, que empieza así, el nombre del programa radiofónico que me había invitado –ya que precisamente hablaba del transfronterismo de la poesía– resultó premonitoria y fue la clave para el desarrollo de mi poética.

“Un idioma sin fronteras” llegó a ser la “sintonía” para el Polyfonías Poetry Project –el trío que, en 2008, formé junto al compositor y guitarrista argentino-danés Mark Solborg y el clarinetista valenciano Salvador Vidal y fue el primer poema en el cd-libro Polyfonías que grabamos en 2004 Mark Solborg y yo, pero que no se publicó hasta cuatro años más tarde.

La colaboración con el jazzman danés y el músico valenciano con formación clásica, pero con gustos muy contemporáneos, externaliza –para decirlo de alguna forma– el proceso musical interno de montaje polifónico. Siempre me he considerado un músico que se expresa mediante la poesía. Suelo tener una melodía en mente cuando empiezo a escribir y esta melodía me ayuda a romper la linealidad de mis pensamientos y el uso automático de palabras y estructuras lingüísticas trilladas. Con cuatro registros de idiomas a mi alcance me siento como un pintor que canta mientras pinta, dejando que los graves y los agudos de la melodía y los corchetes y tresillos del ritmo decidan entre los grosores de sus pinceles y los colores de su paleta. Una vez que siento que el poema ha llegado a su fin ya no me recuerdo de la melodía, pero como el impulso no trataba de escribir una canción –una canción ha de contar una historia, un poema despierta una historia que no se puede contar– tampoco importa.

Como poeta confío más en que las coincidencias musicales puedan llevarme a visiones de la verdad de la existencia – “hints and glimpses”, las llamaba T.S.Eliot– que a metáforas creadas en el crisol de la razón. Esto me recuerda mi primera conversación con Dinah Salama, la artista española que ha contribuido al proyecto Delta con su lenguaje visual. Quería saber cómo son las rosas de Picardie, ya que en el poema “La ruina de mis sueños” hablo de “pétales parsemées de la rose de Picardie”. Le contesté que no tenía idea, que era una melodía que tocaba Sidney Bechet y que era una de mis favoritas cuando empecé a escuchar el jazz cuando tenía doce-trece años. Músicos de jazz como Charlie Parker y Sonny Rollins citan en sus solos a menudo otras canciones que la que están tocando y a nadie les molesta, al contrario provoca a menudo una sonrisa de reconocimiento.

El jazz es un arte contaminado desde la raíz. La mezcla de culturas y sensaciones de la gran ciudad está en su ADN. Como historiador de la música popular norteamericana tengo cientos de canciones en mi corazón, y no es una casualidad si en el poema mencionado cito también solos de Miles Davis y Django Reinhardt. Que luego tanto la rosa de Picardie como las hojas muertas (“Autumn Leaves”) y el castillo de mis sueños (“Manoir de mes rêves”) son metáforas que encajan perfectamente en un poema de un padre que se lamenta de no haber podido trasmitir sus valores y conocimientos a su hija, es una coincidencia significativa.

Cuando Mark, Salvador y yo entramos en un diálogo poético-musical, el público se olvida de que “no entiende el idioma de la poesía” y se sorprende de que la mezcla de idiomas le permita dedicarse a escuchar y no a razonar. Al igual que Dinah, tengo raíces sefardíes. Venimos de un pueblo que una y otra vez ha tenido que adaptarse a otras culturas y estamos en una constante búsqueda de nuestra identidad. Una identidad que obviamente ha de ser un mosaico que, además está en metamorfosis perpetua. Gran parte de los estándares de jazz tienen títulos ingleses: “Embraceable You”, “A Fine Romance”, “Over the Rainbow”, pero son canciones escritos por hijos de emigrantes ruso-judíos como Ira Gershwin, Dorothy Fields y Yip Harburg soñando en ser aceptados como americans.

Teniendo en cuenta estos juegos de máscaras de identidades no debe sorprender que Dinah -pintora foto-collagista nata- y yo nos entendiéramos desde que empezó a brotar Delta.

*

Sonrio de camino a la cueva, donde vigilo la exposición de las obras originales de Dinah, y noto como los torrentes de agua que corren por los callejones y escaleras de las puertas altas de este y oeste de Conques confluyen delante de la puerta de la galería para bajar unidos al sur por la Rue de Charlemagne, formando una Y griega perfecta.

La Y griega de las armas de la Villa.

Y de Polyfonías.

 

2000px-Blason_Conques.svg

Conques-en-Rouergue, Delta, Asymptote

Editorial newsletter translated from the Spanish Cuadernos de la Torre

During the month of August, the original photocollages created by Spanish Artist Dinah Salama for Peter Wessel’s new translingual poetry-artbook+cd DELTA were exhibited at Librairie Chemins d’Encre in the Medieval French pilgrim’s village of Conques-en-Rouergue. It was in this setting that the poet on August 8th presented his book in a concert-reading accompanied by the French multi-instrumentalist Jean-Pierre Rasle.

Because he considers Conques to be his second birthplace, it was a deeply moving experience for the Danish poet, who settled there 37 years ago after recognizing the village from an adolescent dream. With time, this thousand year old confluence of European cultures has become a metaphor for Peter’s life and poetry, and – in 2014 – the Town Council decided to have the poem “Conques, la quête”, which he had written and dedicated to the village, carved in two Corten steel plates and place them where the Way of Saint James enters and leaves Conques.

 

Affiche Dialogues pour Delta, horaire corr-page-001

Furthermore, on a different note, the international journal of literary translation Asymptote has recently published three poems from Delta on their blog, both in their original polyphonic language and in Elena Feehan’s perceptive and ressourceful translations into English. Asymptote defines itself as “an exciting new international journal dedicated to literary translation […] bringing together in one place hitherto unpublished work by writers and translators such as J. M. Coetzee, Patrick Modiano, Can Xue, Ismail Kadare, David Mitchell, Anne Carson, Haruki Murakami, Lydia Davis, and Herta Müller”.

Three Polyfonías from Delta…

recently translated into English by Elena Feehan for Asymptote Journal

BEDSTEFAR

Ma petite fille,
Salomé, mit barnebarn,
mi nieta,
para ti soy ”Bedstefar”,
tu única palabra en danés.
Le meilleur père, père
de ta mère,
ton grand’pere danois
en danois.

Cubana de padre, francesa
de madre
y yo, tu raiz nórdica.
doce por cien
y medio, lo que hay de danés
en mi poesía
ou d’alcool
dans une cépage de bonne qualité.

De moi t’as déjà herité
Plus que ta mère:
un mot, an
heirloom du nord:
“Bedstefar”
avec tout ce que celà
veut dire
y con todo lo que tu dirás
cuando me llames, quand
tu m’appelles.
When you call my name.

Blodets bånd, siger vi.
Barnebarn, grandchild, petit en-
fant,
blood of my blood
a bond which cannot be severed.
Más que un vínculo, plus que un lien,
yet nada,
nothing,
rien
unless we invest it with meaning.

So, what sense
qué sentido tuvo para mí
tu nacimiento?
Hvad betød din fødsel for mig,
en far
der aldrig er blevet kaldt, har
hørt sig kalde
far
og kun sjældent
rarement
a pu agir, actuar,
como père?

¿Qué tal te sientes como abuelo?,
me preguntaban,
and I was at a loss, no supe contestar
comment je me sentais.
I didn’t feel any different, no notaba
ninguna diferencia
and could not see why I should have changed.

Pasaron cinco años, cinq ans
sans practiquement se voir
y sólo ahora me doy cuenta,
only now,
gazing back at a gap of five years,
do I realise how you, ou plutôt
ta presence,
changed the perspective of my life,
gav mit liv
et dybere perspektiv
making both past and future unfold.

Probablement je n’ai jamais occupé
la place du père,
dans la vie de tu mamá.
Like a fool I offered her up
as a sacrifice for my love to her mother
y su abuelo, mi suegro, me la arrancó.

That man, tu bisabuelo, now dead,
rife with heirs and hardly mourned
stole my daughter and supplanted me
leaving me,
dejándome,
a childless, self-deceitful
papa chatré.

Salomé, nieta mía,
para ti soy todavía poco más
que una palabra, but a word which,
ahí dedans,
contains,
esconde,
gemmer et løfte, a
meaning and promise
that we both must explore:

din ”Bedstefar”,
le meilleur père
de ta mère.

 

OFFERING

The pain,
el dolor de esas dulces disonancias.
Le ton aigue, den skærende
intonation
på nippet til… a breath
from keeling over.

Et smertefuldt, jublende skrig.

Like Coltrane
we must squeeze the reed, estrujar
nuestra alma
hasta que la nota se quiebre, indtil
kernen spaltes, permitiéndonos
seguir fluyendo,

indtil
sjælen kælver
og døden os skiller

until we cave in
and death do us part.

5. Offering

Excerpt from the poem as read by the author with his Polyfonías Poetry Project, click here

Illustration by Dinah Salama

 

DJANGO’S LULLABY

Toutes les chansons d’amour,
todas las flores de primavera y los
colores de otoño que je t’aurais cueilli
se me han marchitado.

The songs that my thoughts of you
stirred in the wind
are now a dry rustle, an autumn lullaby
perhaps.
Fugle som trækker mod syd,
birds of passage.

Que venga la nieve, la
neige,
la manta suave y blanda,
the sweet forgetful snow
that will cover all the wounds
calmará el ardor de las heridas
and the broken stems
with its cool whiteness, su fría blancura.

La neige de noviembre,
november
sur les pétales bleus de mes pensées
de nous.

Delta en images, poèmes polyphoniques et musique à Conques-en-Rouergue

Affiche Dialogues pour Delta, horaire corr-page-001

Présentation de DELTA, Chemins d’encre, Conques 8 Août 2015

L’unité n’existe pas, sauf comme un désir – un beau et très humain désir. Nous sommes tous différents et chacun de nous est (peut-être devrais-je dire: chacun de nous sommes) un mélange – un cocktail – de multiples identités.

Non, l’unité n’existe pas, mais à cause de notre peur de montrer nos différences, nos talents et nos contradictions – peur de la solitude et l’ambivalence, l’instabilité inhérente à la vie – nous cherchons l’image unitaire et sûre qui nous offre une religion, la mode, les préjugés partagés ou autres conventions.

Cependant, pour le carnaval nous sélectionnons un masque qui a quelque relation avec nos désirs et nos rêves, et pendant la fête des fous du Moyen Âge il était fréquent de voir des masques qui signifiaient le contraire de ce qu’il y avait derrière. Au Roi on mettait le masque du mendiant et au mendiant le masque du Roi, ce qui montre l’arbitraire du concept unitaire et notre besoin d’embrasser nos faces obscures ou peu dévéloppées. En réalité le mot “masque” et le mot “persona” signifient la même chose et sont utilisés dans le même but: pour la création de la fiction d’une identité fixe et reconnaissable.

Le fait d’avoir vécu quatre différentes vies dans quatre différentes cultures m’a finalement obligé d’admettre ma propre multiplicité. Quand j’ouvre la bouche ou commence à écrire je ne sais pas exactement laquelle des quatre cultures va prendre la parole.

En réalité cela arrive à tout le monde: notre langue change selon que nous parlons avec nos enfants ou avec notre notaire et nous jouons des différents rôles – nous portons des masques différents – selon la situation. Si nous n’y réfléchissons pas, c’est parce que notre langue – la masque de la pensée et des émotions – dans le cas où nous n’avons qu’une: la maternelle, fait croire que nous sommes une personne – un individu – avec une seule voix.

Si j’appelle ma poésie “polyfonías”, c’est précisément pour indiquer la pluralité des voix et de cultures qu’elle contient. Cependant, j’ai rajouté le qualifiant project – projet – pour indiquer que l’unité représenté par le livre est mon désir – un simulacre pieux comme tout art – mais point la réalité.

De la même manière que j’ai dû comprendre – après coup – la raison ou la volonté – qui, il y a 36 ans, m’a fait découvrir Conques et la maison de ma deuxième naissance ici, j’ai aussi dû essayer de comprendre d’où viennent mes quatre langues, quels sont les mécanismes qui à chaque instant décident si le mot juste est français, espagnol, anglais ou danois.

C’est pour partager les résultats de cette recherche et ainsi aider l’explorateur à obtenir plus de sa traversée du Delta avec ses voix, ses musiques et ses images que mon livre contient quatre prologues en chacun sa langue et son couleur.

Le prologue danois – écrit par une chanteuse de polyphonies médiévales – en vert , le couleur de mon enfance dans la campagne danoise; le prologue anglais en bleu, le couleur de la musique – le blues – de mes années teenage aux États Unis, le prologue français, en guise d’introduction, en rouge, le couleur du sang, car j’ai appris la langue française à travers de l’expérience de devenir père à Paris au début des années soixante-dix et, finalement, l’espagnol en noir, le couleur des lettres typographiques (je suis journaliste de formation), des peintures noires de Goya et de mes nuits avec ma femme espagnole.

La volonté d’unité et l’acceptation de la multiplicité m’a peu à peu fait prendre conscience de la responsabilité de l’artiste à percevoir et rendre visibles les coïncidences qui de quelque sorte nous rendent familiers avec des mondes et des situations qui d’autre manière nous auraient aliénés. Pour éviter la tendance à l’uniformité dans un monde et un temps où la raison d´être de l’existence augmente selon les seuls valeurs de stock il est nécessaire –vital – de défendre la joie de ce qui n’est pas raisonnable, mais plein de signifiance.

Lautréamont était capable de voir la beauté de “la rencontre fortuite sur une table de dissection d’une machine à coudre et d’un parapluie”. La force transformatrice, la magie poétique de Lautréamont peut nous aider à communiquer avec ce qui nous paraît étrange dehors et dedans de nous-mêmes. Il faut saluer non seulement les étrangers, mais aussi les choses étranges. Il faut parler avec les enfants et les arbres, mais aussi avec les drones. La famille de la création existe, non pas malgré les différences mais grâce a les différences. Le travail de l’artiste consiste à briser les superficies fossilisées des mots, des images et des harmonies pour signaler des nouvelles associations des coïncidences inattendues. Aider ses confrères humains à se libérer de ses uniformes.

Le livre que nous présentons aujourd’hui est une espèce de registre de coïncidences artistiques du projet Delta. Quatre femmes et quatre hommes de différentes langues, cultures, religions et disciplines artistiques, ainsi qu’une équipe de graphistes ont collaboré directement dans le processus de sa création, mais sans le scénario de Conques je n’aurais sûrement pas trouvé aussi clairement les points de référence pour ma navigation.

Delta est un projet, a work in progress, et les coïncidences continuent aujourd’hui. Evidemment, cette vernissage-présentation n’est pas une coïncidence dans le sens aléatoire du terme, puisque nous l’avons préparé jusqu’où les imprévisibles le permettent, mais étant donné que la même idée est exprimée dans plusieurs manières simultanément et que la chance aussi a voulu participer, je pense que nous sommes en train de participer dans une extraordinaire coïncidence. C’est d’ailleurs une curieuse coïncidence qu’en français on utilise le même mot pour le temps de la montre et le temps du ciel.

Ce n’est sans doute pas par hasard que les armes de la ville de Conques représentent un Y. Pensez à Conques pendant un orage avec les torrents de pluie descendant les chemins venant de la Porte de Vinzelle en ouest et la Porte de Fumouze en est pour former un confluent ici devant la porte de cette cave. 2000px-Blason_Conques.svgCependant le fait que le nom de mon projet “Polyfonías” s’écrit avec un Y au lieu d’un I comme on fait dans le mot espagnol est dû à une erreur d’orthographie de la part du graphiste danois qui a fait la couverture de notre premier disque-livre. Ce n’est que plus tard que je me suis rendu compte de la coïncidence avec l’Y conquois.

J’aimerais penser que la pluie que ce soir rend visible le Y des armes de Conques est une coïncidence significative.

J’ai donné le titre Delta à mon livre pour plusieurs raisons. Ici je mentionnerais que trois: Un delta est une confluence, comme ma poésie est une confluence de cultures. Le triangle est un symbole de fertilité: le sexe féminin, l’origine du monde. La lettre correspondant à la lettre grec “delta” en hébreu est daleth”. La forme de cette lettre ressemble le poignet d’une porte. Ma poésie reprend la tradition médiévale de la poésie orale et la bouche aussi est une porte et le lieu de transformation de la pensé en mots et de la nourriture en énergie.

Ici dans cette cave ancienne comme le subconscient collectif nous allons écouter la langue plurilingue de la poésie dialoguer avec les disharmonies harmoniques de la musette baroque de Jean Pierre Rasle à la fois que nous sommes entourés par les déconstructions-reconstructions des identités captées par l’imagination de l’artiste espagnole Dinah Salama. Ou, dit d’autre manière: rassemblés dans une cave de la mémoire nous allons vivre la métamorphose des langues et la confluence des identités multiples à travers de l’agent corrosif et unificateur de l’art.

A la fin de mon livre je remercie le village de Conques pour m’avoir accueilli. Une gratitude que j’ai voulu exprimer dans mon poème “Conques, la quête”,  et que le ville a adopté au point de le faire gravé sur deux plaques d’acier dorénavant installées aux portes où le Chemin de Saint Jacques entre et sort de Conques.

Je voudrais considérer ce vernissage-présentation comme une communion où les images, la musique, la poésie et les cœurs de tous se mélangent et s’intègrent dans une vaste harmonie.

La meilleure manière de participer dans ce projet est d’essayer d’écouter et voir pour le simple plaisir de sentir sans avoir à faire l’effort de chercher le sens. Je donnerai le même conseil d’usage pour Delta : écoutez-le à la fois que vous lisez et que vous dialoguez avec les images.

Merci à Marie-Geneviève pour l’hospitalité, merci à Dinah pour le dialogue, merci à Jean Pierre pour les drones, merci à Nick pour la guitare et les blue notes, merci à ma femme Margarita pour l’amour et pour rendre tout possible. Merci à tous pour votre présence.

Conques, la quête – Conques, the Quest

The multilingual poetry plates at the gates of the medieval French pilgrims’ town of Conques-en-Rouergue

D

I wrote “Conques la quête” in 2010, for the concert-reading that Polyfonías Poetry Project (Mark Solborg, Salvador Vidal and myself) gave in the shade of the huge linden-tree on Place Chirac in Conques as part of the annual music festival La Lumière du Roman. We have since featured it in most of our recitals, and it has become the central metaphor in the poetry, music and art book « Delta », which Ediciones de la Torre in Madrid published last year. Conques has, after all, become my hometown – mi pueblo – where I grow my polyfonías, the multilingual crop of a life steeped in four cultures, along with the Mediterranean and Nordic trees that I have planted in my « sacred grove » just inside the city walls.

My use of different linguistic registers is spontaneous, and often it is only when I finish the writing of a poem that I realise why the voice of this or another language from this or another period of my life has come to me at this particular moment. Translating my polyglot poetry into one single language would be like reproducing a Fauve painting in black and white. At best we could translate it into a combination of four other languages ; each tongue is like a color produced from a plant cultivated in a specific climate. Like the natural dyes we obtain from plants, each tongue has the tone of the soil from which it sprang. I shall, nevertheless, venture to make an abstraction from the colors of the poem in order to explain certain passages and the linguistic processes that produced them.

The second stanza in « Conques, la quête » is the one in which the linguistic palette is most colorful, and it is also the stanza that serves as an envoi at the Porte du Barry, the gate halfway down Rue Charlemagne through which pilgrims and walkers leave Conques. The envoi –  a brief stanza placed at the end of a poem as a dedication to an imagined or actual person – is a common feature in French medieval poetry, specially ballads. Imagining that the passage through Conques is a transformative experience,Plaque et paysage. Foto, Anne Romiguiere copia  the second stanza in « Conques, la quête » is no longer the same when one leaves the medieval village as it was when one arrived there by the GR65. The letters have freed themselves of the weight of the steel and have risen like voices, like vowels, like luminous footprints across the night sky. The envoi has taken wing and has ceased to be mine. That is why I haven’t signed it. I want it to be a song of the road, a folk song, and therefore – from the farewell to Conques – an anonymous chant.

The strength of « Conques, la quête » lies in the contrast and complementarity of the Romanesque town, inviolate and eternal, and the ephemeral lives of the human voyagers with their desires and spiritual and existential quest. They are the voyagers that are described in the second stanza of the poem at the entrance to Conques above the town. They are the transformed voyagers with a deeper vision that the envoi salutes as they pass through the Porte du Barry :

Caracoles,
søgende sjæle med hus på ryggen,
almas en vilo con sus vidas a cuestas.
Eager commerce,
searching eyes,
ojos en quête buscando, cher-
chant des yeux en paix.
Bon voyage, fare thee well, ultreïa.

Which could be translated thus into English :

Snails in procession,
Seeking souls, your abodes on your backs,
restless souls hauling your lives uphill.
Eager commerce,
searching eyes
in perpetual quest, seeking
eyes of peace.
Bon voyage, fare thee well, ultreïa.

But in the translation into a single language the mixture of tongues that have always lingered in the streets of Conques is lost. Besides, the ambiguity of the Spanish possessive pronouns and the minimalism of Danish grammar allow me to speak simultaneously about and to the voyagers.

To start with, I use snails (caracoles in Spanish) as a metaphor for the pilgrims and caminantes, due to both the slowness of their progress in view of the distance they have to cover, and their appearance, hunched under their backpacks. Søgende sjæle med hus på ryggen hints at two opposite traits in the Danish national character: on the one hand angst and doubt (restless souls) and on the other pragmatism and do-it-yourself spirit (abodes on your backs). In Danish this last phrase med hus på ryggen has become almost a synonym, or paraphrase, for snail: it is the surprising association of these familiar slugs with another commonplace – seeking souls – that produces the poetic spark.

The next stanza is a good example of my technique of «multilingual poetical cubism » or « meandering of meaning ». At first one would think that we’re dealing with an intertextual translation of the Danish phrase into Spanish. In fact, it is a translation and it isn’t a translation. The idea and the construction of the sentences are similar, but the different elements are composed of unexpexted pairs of clichés – that is, specific and sedimented derivatives from two different cultures :

søgende sjæle / med hus på ryggen,
almas en vilo / con sus vidas a cuestas.

As a consequence of this, their meanings are infused with different « colors », implying dissimilar and untranslatable emotional landscapes. To me the Danish metaphor is more metaphysical and the Spanish more visceral.

This is not the place for linguistic digressions or dissections so, for the sake of brevity, let me just say that I have coupled the word « commerce » with « eager » – a combination which conjures up poems and travel prose from bustling ports in English literature – because Conques as a main halt on the Camino to Santiago does bustle with both commercial and spiritual intercourse, and these two meanings are implied in both the English and French word « commerce » in spite of their different pronunciation.

Which makes me come back to the issue of the polychrome sense of the poem. Lyrical poetry is closely related to music. The sound is an essential element of its message. I call my poems polyfonías because they are tapestries of sound, woven from the voices of different languages, different cultures. The first and the third stanza of « Conques, la quête » are basically monolingual – in French – something which rhymes well with their « matter » : the village – austere and entirely built of chist, the local stone. The last stanza is also monolingual, but in this case Spanish, the tongue of the pilgrims’ Jacobean destination (mixed with the sounds of other tongues in the farewell chimes of the bells).

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And in the middle of the mineral and inmutable silence of the stone you hear voices in the streets, squares and terraces of Conques ; the place of the human quest where all cultures blend and unite.

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Conques, la quête

Les plaques poetiques à l’entrée et à la sortie du village médieval, haut lieu sur le Chemin de Saint Jacques de Compostelle

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J’ai écrit “Conques la quête” en 2010 à l’occasion d’un récital que je donnais avec Mark Solborg et Salvador Vidal – les deux musiciens de “Polyfonías Poetry Project” – sous le tilleul de la Place Chirac à Conques, dans le cadre du Festival de musique La Lumière du Roman. Puisque ma poésie “polyphonique” surgit d’une vie où je me suis tour à tour intégré dans quatre cultures différentes, apprenant les langues tout d’abord à travers les sens, en contact physique avec les mots et les choses, mon poème dédié à Conques, ville de voyageurs et pèlerins, où j’ai trouvé un havre pour cultiver mon jardin et ma poésie, occupe sans doute une place emblématique dans ma production.

Mon usage de différents registres linguistiques est spontané, et souvent ce n’est qu’à la fin de l’écriture que je me rends compte pourquoi la voix de telle ou telle langue, de telle ou telle période de ma vie, m’ont interpellé ou appelé précisément à ce moment-là, à cet endroit-là. Traduire ma poésie polyglotte dans une seule langue est comme reproduire une toile fauve en noir et blanc. Tout au plus, pourrait-on la traduire en plusieurs autres langues ; chaque langue est comme une couleur produite à base de plantes cultivées dans différents climats.

Cependant, je vais prendre le risque de faire abstraction des couleurs du poème pour expliquer certains passages et certains principes de ma langue poétique. La deuxième strophe de “Conques, la quête” est la strophe où l’on trouve la plus grande palette de langues et c’est aussi la strophe qui sert d’envoi à la sortiede Conques, par la Porte du Barry, en bas du village (rue Charlemagne).Plaque et paysage. Foto, Anne Romiguiere copia

L’envoi – une courte strophe placée en guise de dédicace à la fin d’une chanson – est une figure poétique fréquente dans la poésie médiévale. Partant de l’idée que la visite à Conques est une expérience transformatrice, la deuxième strophe de “Conques, la quête” n’est plus la même quand on part de la cité médiévale, que lorsqu’on y arrive par le GR65. Les lettres se sont libérées du poids de l’acier et se sont levées comme des voix, comme des voyelles, comme des traces dans le ciel des marcheurs.

L’envoi s’est envolé et ne m’appartient plus. Pour cela, je ne l’ai pas signé. J’ai voulu qu’elle soit un chant populaire du chemin, une folk song, et donc, à partir de l’adieu de Conques, une chanson anonyme.

CONQUES PANORAMA

“Conques, la quête” trouve sa force dans le contraste et la complémentarité entre la ville romane, immuable et éternelle, et la vie éphémère des voyageurs humains avec leurs désirs et leur quête spirituelle et existentielle.

C’est de ces voyageurs que parle la deuxième strophe du poème à l’entrée de Conques en haut du village. C’est à eux que s’adresse L’envoi lorsqu’ils franchissent la Porte du Barry :

Caracoles,
søgende sjæle med hus på ryggen,
almas en vilo con sus vidas a cuestas.
Eager commerce,
searching eyes,
ojos en quête buscando, cher-
chant des yeux en paix.
Bon voyage, fare thee well, ultreïa.

Ce qui pourrait se traduire ainsi en français :

Escargots
âmes en quête avec leur maison sur le dos
âmes inquiètes, chargées de leur vie.
Échanges animés,
des yeux en quête, furtifs, cher-
chant des yeux en paix.
Bon voyage, fare thee well, ultreïa.

Cependant, dans la version unilingue se perd l’écho du mélange des langues qui ont toujours résonné dans les rues de Conques.

Pour commencer, j’utilise l’escargot (caracol en espagnol, ici au pluriel) comme métaphore du marcheur, autant pour la lenteur de sa marche (vu la distance qu’il doit couvrir), que pour son allure avec son sac à dos. Søgende sjæle med hus på ryggen reflète deux traits opposés de la mentalité danoise : d’un côté l’angoisse et le doute (âmes en quête), et de l’autre le pragmatisme et le savoir bricoler (avec leur maison sur le dos). En danois cette dernière phrase med hus på ryggen est devenu pratiquement un synonyme d’escargot ; c’est l’association de ces mollusques aussi familiers avec l’expression consacrée ”âmes en quête” qui produit l’étincelle poétique.

Le prochain vers est un bon exemple de ma technique de ”cubisme poétique multilingue” ou ”glissando du sens des mots”. Dans un premier temps on dirait qu’il s’agit d’une traduction de la phrase danoise en espagnol. En fait, c’est une traduction et ce n’est pas une traduction. L’idée et la construction sont semblables, mais les divers éléments sont composés à partir de combinaisons inattendues de paires de clichés – c’est-à-dire des dérivées spécifiques et sédimentées de deux cultures différentes :

søgende sjæle / med hus på ryggen,
almas en vilo / con sus vidas a cuestas.

Par conséquent, leurs sens manifestent des ”couleurs” différentes, impliquant des sentiments dissimilaires et intraduisibles. Il me semble que le vers danois est plus métaphysique et l’espagnol plus viscéral.

Ceci n’est pas le lieu d’une digression et dissection linguistique, donc, pour ne pas m’étendre davantage, je dirai simplement que je prononce le mot commerce (après eager dans la ligne suivante) en anglais, car – puisqu’il s’agit de Conques, haut lieu de pèlerinage – j’ai voulu profiter du double sens du mot, propre aux deux langues, l’anglais et le français : tant dans l’acception de l’échange de biens comme dans celle de l’échange d’idées, d’opinions et de sentiments.

Et parlant de prononciation, cela me fait revenir au sens polychrome du poème. La poésie lyrique est intimement liée à la musique. Sa sonorité est un élément essentiel de son message. J’appelle mes poèmes polyfonías parce que ce sont des tapis sonores, tissés des voix de différentes langues, différentes cultures. La première et la troisième strophe de ”Conques, la quête” sont monocordes – en français – ce qui rime bien avec sa ”matière” : le village, austère et construit entièrement en lauze, la pierre du pays. La dernière strophe aussi est plutôt monocorde, mais cette fois-ci en espagnol, langue du destin compostellan de nos pèlerins (toutefois, mélangé avec quelques notes d’autres langues dans le chant du départ du clocher.)

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Et au milieu du silence minéral et immuable de la pierre, on entend la polyphonie des voix dans les rues, les places et les terrasses de Conques ; le monde de la quête humaine où toutes les cultures se retrouvent et se mélangent.

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